“Acompañar con sensibilidad y flexibilidad, poniendo a la persona en el centro” con Emma Costas

Emma Costas Muñoz es enfermera y directora del PADES Mutuam en Barcelona. Con una sólida trayectoria en cuidados paliativos, lidera equipos interdisciplinares que acompañan a personas con enfermedades avanzadas o en situación de final de vida, ofreciendo una atención centrada en la persona y su entorno cuidador.

Emma Costas

Desde hace seis años, Emma Costas combina la práctica clínica con la gestión de los equipos PADES (Programas de Atención Domiciliaria y Equipos de Soporte) de Mutuam en Barcelona. Su trabajo se centra en garantizar una atención integral a pacientes que desean ser cuidados en su domicilio, abordando el control de síntomas, el apoyo emocional y la toma de decisiones compartida. 

Uno de los grandes retos que enfrenta actualmente es consolidar un modelo de excelencia en la atención paliativa domiciliaria. Para Emma, es prioritario que esta atención sea ágil, sensible y adaptada a las necesidades reales de las personas y sus familias. A su vez, destaca la importancia de visibilizar el valor de los cuidados paliativos dentro del sistema sanitario: “Todavía hoy el acceso a los equipos especializados es inequitativo, insuficiente y con muchas necesidades no cubiertas”, afirma. La falta de recursos, las desigualdades territoriales o el desconocimiento por parte de profesionales y ciudadanía son barreras que urge superar. 

En su recorrido profesional, algunos de los momentos más duros están marcados por la atención a personas en situación de vulnerabilidad social, sin apoyo familiar o en condiciones de precariedad: “Ver cómo la enfermedad se cruza con la soledad o la pobreza multiplica el sufrimiento y genera una sensación de injusticia difícil de asumir”. 

Pero también hay lugar para la gratitud y la belleza. “En cuidados paliativos, cada acompañamiento deja una huella”, asegura. Momentos en los que se logra aliviar el sufrimiento, facilitar una despedida tranquila o acompañar en un entorno sereno son, para ella, profundamente reconfortantes. “Aunque a menudo trabajamos en situaciones complejas y tristes, también hay mucha belleza en este tipo de atención”. 

Emma lo tiene claro: lo más importante en el proceso final de vida es respetar lo que es importante para el paciente y su familia. Cada persona transita ese momento de forma única, y el papel del profesional es ofrecer apoyo con sensibilidad, sin imponer. “Algunas personas desean estar en casa, otras prefieren un entorno hospitalario... Lo esencial es acompañar con sensibilidad y flexibilidad, poniendo a la persona en el centro”. La presencia del equipo profesional en estos momentos críticos aporta calma, confianza, alivio y seguridad. Más allá de la técnica, Emma subraya la relevancia del vínculo terapéutico: la escucha activa, la empatía y la presencia sincera como herramientas esenciales para sostener al paciente y su entorno. 

Sobre su propia relación con la muerte, Emma confiesa que su trabajo le ha enseñado a mirarla “con respeto y sin tabúes”. Le gustaría vivir su propia muerte de forma consciente, rodeada de los suyos y en paz. “No temo a la muerte, pero sí deseo poder morir en paz, con tranquilidad, habiendo cerrado etapas y habiendo vivido de forma coherente y plena”. 

En su tiempo libre, recomienda el libro Hamnet de Maggie O’Farrell, una historia sobre el duelo desde la perspectiva de Shakespeare, y encuentra consuelo en la música de Coldplay, especialmente con Fix you. Su película favorita, A Star is Born, refleja su sensibilidad hacia las historias intensas y emotivas.