La espiritualidad forma parte de la experiencia humana y está vinculada a todo aquello que da sentido a la vida: los valores, las relaciones, la identidad, el propósito vital o el legado que dejamos. Es la dimensión desde la que construimos nuestra manera de vivir, decidir y relacionarnos con los demás y con nosotros mismos.
Según el marco de trabajo de la Fundación Mémora, la espiritualidad es el espacio donde las personas construyen y viven estos aspectos esenciales de su existencia. Aunque a menudo se relaciona exclusivamente con la religión, se trata de una dimensión mucho más amplia y universal. La espiritualidad no depende necesariamente de una fe religiosa, sino que forma parte de todas las personas.
No es una cuestión abstracta, sino presente en el día a día y una perspectiva cada vez más reconocida, aunque poco consolidada. Se manifiesta en cómo tomamos decisiones, cómo nos relacionamos con los demás y cómo afrontamos lo que nos sucede. Por eso, todas las personas tienen espiritualidad, independientemente de si tienen o no creencias religiosas.
La espiritualidad se hace especialmente presente en momentos importantes o difíciles, como la enfermedad, la pérdida o los cambios vitales, donde puede ayudar a gestionar el sufrimiento y aportar orientación. Forma parte del día a día y dota de coherencia a nuestro recorrido vital.
Documento impulsado por la Fundación Mémora en colaboración con la Cátedra Ethos de la Universidad Ramon Llull
Por este motivo, la Fundación Mémora ha impulsado el documento “El acompañamiento espiritual en el ámbito de la salud”, con el objetivo de poner en valor una dimensión a menudo poco visible pero esencial. Este documento propone una reflexión propia que se nutre esencialmente del saber y la experiencia de las personas que han aceptado contribuir, con la necesidad de humanizar los procesos de salud ofreciendo una mirada más completa de las personas.
Este se ha elaborado en colaboración con la Cátedra Ethos de la Universidad Ramon Llull, a partir de un proceso de investigación que combina revisión académica y la participación de profesionales de distintos ámbitos, como el sanitario, social y de cuidados paliativos, con el objetivo de profundizar en qué entendemos por espiritualidad y, posteriormente, establecer en qué consiste la atención espiritual en el ámbito de la salud.
