El voluntariado, el motor de la solidaridad y el desarrollo sostenible

El voluntariado desempeña un papel esencial en la construcción de sociedades más justas, inclusivas y resilientes, contribuyendo directamente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Su impacto transforma tanto a las comunidades como al bienestar emocional de quienes participan.

Voluntariado

Con esta resolución se pretende reconocer la importancia del voluntariado en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).


El 18 de diciembre de 2023 la Asamblea de las Naciones Unidas proclamó el 2026 como el Año Internacional de los Voluntarios y Voluntarias para el Desarrollo Sostenible, justo cuando se cumple el 25º aniversario del Año Internacional de los Voluntarios en 2021. Considerado como una expresión de solidaridad, una forma de participación activa en la construcción de sociedades más justas, inclusivas y resilientes a través de acciones altruistas, el voluntariado impacta en ámbitos tan diversos como la pobreza, la salud y la educación o la igualdad de género, entre muchos otros.


A través de la acción voluntaria personas de distintas edades, diferentes clases sociales y procedencias diversas podemos dedicar tiempo, conocimientos y energía a cuidar de nuestro entorno y a mejorar la vida de otras personas (y la nuestra).
La participación en acciones de voluntariado nos permitirá además desarrollar y mejorar importantes habilidades personales y profesionales, como el trabajo en equipo, la comunicación, la resolución de conflictos o el liderazgo, entre otras.
 

Y por si fuera poco, diversos estudios relacionan el voluntariado con nuestro bienestar emocional, aportándonos múltiples beneficios. En el ámbito del voluntariado de acompañamiento, genera experiencias afectivas positivas, fomenta nuestra empatía hacia los demás, da un propósito a nuestras vidas y nos ayuda a establecer conexiones sociales significativas. Las personas voluntarias no solo ofrecemos ayuda, sino que también escuchamos, acompañamos y aprendemos, creando relaciones basadas en el respeto y la cooperación.
Un estudio de una universidad australiana concluyó que participar en labores de voluntariado incrementa la satisfacción personal y el bienestar general, especialmente en personas que inicialmente experimentaban niveles más bajos de felicidad. La razón detrás de esto es que, con el voluntariado, nuestro cerebro libera neurotransmisores como la dopamina y la oxitocina (“hormonas de la felicidad”) que nos provocan una sensación de bienestar y de satisfacción. 
 

Otros estudios como el de la Universidad de Exeter en Inglaterra han demostrado que las personas que nos involucramos en actividades de voluntariado experimentamos una reducción en los síntomas de depresión y ansiedad, teniendo un impacto directo en nuestra calidad de vida.


Respecto al propósito, un estudio de The Journal of Gerontology encontró que las personas que realizamos actividades voluntarias tenemos un mayor sentido de propósito en la vida, lo que se asocia con menores riesgos de enfermedades cardiovasculares y una mayor longevidad. 


Así pues, no es de extrañar que el Comité Económico y Social Europeo destaque el voluntariado como una herramienta eficaz en la prescripción social, puesto que la participación en actividades de voluntariado puede y debe ser un magnífico complemento a tratamientos médicos y/o farmacológicos (o como nos dijo hace unos años una señora mayor en un proceso participativo “menos pastillitas y más cortaditos”).


En definitiva, el Año Internacional de los Voluntarios y las Voluntarias para el Desarrollo Sostenible 2026 invita a reconocer y visibilizar el trabajo, muchas veces silencioso, de millones de personas que sostienen proyectos sociales y comunitarios en todo el mundo. Este reconocimiento es clave para dignificar su labor y para impulsar políticas públicas que la apoyen, la protejan y la integren de manera estratégica en los ámbitos local, nacional e internacional.


Y es que el voluntariado es una pieza clave para avanzar hacia un desarrollo verdaderamente sostenible, centrado en las personas y en el cuidado del planeta. A pesar de todo lo que está ocurriendo en la actualidad, el 2026 representa una ocasión privilegiada para renovar nuestro compromiso con la solidaridad, para inspirar a nuevas generaciones de voluntarios y voluntarias y para reafirmar que, a través de la acción conjunta, es posible construir un futuro mejor y un presente mucho más justo, más humano y más sostenible para todas y todos.

José Luis Buenache

Experto tercer sector