La práctica de cuidar a otras personas en situaciones de final de vida es una tarea que requiere una gran entrega e implicación emocional. Los profesionales de la salud y de los servicios sociales tienen la responsabilidad de brindar apoyo y acompañamiento a las personas en estos momentos difíciles, pero es igualmente esencial que aprendan a cuidarse a sí mismos. Cuidarse como profesional no solo es importante para el bienestar personal, sino que también tiene un impacto directo en la calidad de la atención que se proporciona a los pacientes.
La práctica de cuidar a otras personas en situaciones de final de vida es una tarea que requiere una gran entrega e implicación emocional. Los profesionales de la salud y de los servicios sociales tienen la responsabilidad de brindar apoyo y acompañamiento a las personas en estos momentos difíciles, pero es igualmente esencial que aprendan a cuidarse a sí mismos. Cuidarse como profesional no solo es importante para el bienestar personal, sino que también tiene un impacto directo en la calidad de la atención que se proporciona a los pacientes.
La Fundación Mémora está especialmente sensibilizada con los profesionales y quiere acompañarlos y ayudarlos, por ello organiza junto a otras entidades jornadas y sesiones abordando diferentes cuestiones sobre el autocuidado de los profesionales de la salud y los servicios sociales que acompañan a personas en el proceso al final de la vida.
Como profesionales, es normal experimentar sentimientos de tristeza, culpa o miedo en el trabajo. La salud mental es fundamental para enfrentar estos desafíos, y por eso es esencial buscar maneras de relajarse y desconectar. Cada persona tiene sus propias actividades y momentos de bienestar, ya sea correr, leer, tener una vida social activa o simplemente pasar tiempo de calidad en soledad. También es crucial asegurarse de tener un buen descanso para mantener un equilibrio entre el trabajo y la vida personal.
Una de las claves para cuidarse como cuidador es aplicar la atención plena en la relación con los pacientes, pero también saber separar esta relación de la vida personal. Es importante encontrar un equilibrio entre la implicación emocional en el trabajo y el establecimiento de límites saludables. Si nos implicamos demasiado emocionalmente, podemos acabar llevándonos a casa los problemas y las emociones del trabajo. Por otro lado, si nos volvemos fríos y distantes, nuestro trabajo puede verse afectado y también nuestra vida personal, ya que al final todo se separa por una fina línea. Por tanto, es necesario encontrar una implicación consciente que nos permita conectar con los pacientes durante el trabajo, pero que también nos dé las herramientas para desconectar y centrarnos en nuestras propias vivencias personales después de la jornada laboral.
Durante las jornadas organizadas por la Fundación Mémora, se comparten valiosas técnicas para alcanzar este equilibrio. Xavier Savin, psicólogo y ponente en los cursos impartidos por la Fundación Mémora, destaca algunas de ellas, como la pausa de pensamiento, que nos ayuda a romper la rumiación y liberarnos de los pensamientos negativos. La reestructuración cognitiva es otra estrategia útil para cambiar pensamientos negativos por positivos, fomentando una actitud más saludable. Además, practicar respiraciones conscientes nos ayuda a relajarnos y estar plenamente presentes en el momento.
"Hay que tener presente que cuidarse como profesional no solo es cuestión de hacerlo cuando tenemos un buen día. Es en los momentos difíciles cuando es más importante aplicar las estrategias aprendidas y hacernos cargo de nuestra salud emocional. Aunque hayamos tenido un mal día, debemos obligarnos a mantener nuestras actividades de ocio y momentos de descanso", comenta Savin en sus conferencias. Esta constancia en el cuidado personal es fundamental para mantener el equilibrio y la capacidad de atender las necesidades de los demás.
Cuidarse como profesional de la salud es una tarea imprescindible para proporcionar una atención de calidad a los pacientes. Aprender a establecer límites emocionales, relajarse y mantener un buen equilibrio entre la vida laboral y personal son aspectos fundamentales para preservar la salud mental y emocional de los profesionales. La Fundación Mémora se enorgullece de ofrecer recursos y apoyo a los profesionales en su camino hacia el autocuidado y el bienestar, garantizando así una atención integral a quienes más lo necesitan.
